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02 · Podología · Sarrià-Sant Gervasi

Dedos en garra: qué es, tipos, diagnóstico y tratamientos

El dedo en garra es una deformidad de los dedos pequeños del pie. Aquí te explicamos qué es, sus tipos, cómo se diagnostica y cómo se trata.

Gabinete de podología de la Clínica Maestros de los Pies en Barcelona, donde se valoran y tratan los dedos en garra

Qué es el dedo en garra

El dedo en garra es una deformidad de los dedos menores del pie, del segundo al quinto. El dedo se levanta en su base, donde se une con el metatarsiano, y se dobla hacia abajo en las dos articulaciones siguientes. Así queda curvado como una garra, con el nudillo hacia arriba y la punta clavada contra el suelo.

Puede aparecer en un solo dedo o en varios, y es frecuente que afecte a varios a la vez. Al principio se nota como una molestia al calzarse o un roce en el empeine del dedo, y con el tiempo cambia la forma del pie y la manera de apoyar.

Se confunde a menudo con el dedo en martillo y el dedo en mazo. En el dedo en martillo se dobla solo la articulación del medio; en el dedo en mazo, solo la última, la que está junto a la uña. En la garra intervienen las dos. Se parecen y muchas veces se tratan de forma similar, pero conviene distinguirlos en consulta.

Por qué aparecen los dedos en garra

El dedo en garra no suele tener una sola causa. Casi siempre se juntan varias.

  1. Desequilibrio de tendones

    Los músculos y tendones que doblan el dedo tiran más que los que lo estiran. Ese desajuste mantiene el dedo flexionado y, con el tiempo, lo deforma.

  2. Pie cavo

    El pie con el arco muy alto deja los dedos en una posición que favorece la garra. Es una de las formas de pie donde aparece con más facilidad.

  3. Juanete

    Un juanete que empuja desde el dedo gordo aprieta y desplaza a los dedos de al lado. Esa presión continua ayuda a que se vayan doblando.

  4. Calzado

    El zapato estrecho, corto o de tacón alto obliga al dedo a vivir doblado. Usado a diario durante años, deja huella en la posición del dedo.

  5. Forma del pie

    Los dedos largos o una forma de pie heredada parten con más tendencia a la garra. Es algo de la propia estructura, no un fallo de cuidado.

  6. Nervios y articulaciones

    Algunas enfermedades que afectan a los nervios o a las articulaciones, como la diabetes con pérdida de sensibilidad, la artritis reumatoide o ciertos problemas neurológicos, se asocian a esta deformidad. También la edad influye, porque los tejidos pierden flexibilidad.

Al apoyar la punta, la uña choca con la puntera y puede salir sangre debajo: te contamos por qué se produce el hematoma subungueal.

Si el segundo dedo es el más largo (pie griego), choca antes con el zapato: te explicamos los tipos de pie cuadrado, griego y egipcio.

Tipos de dedos en garra

El tipo depende sobre todo de cuánto se deja enderezar el dedo con la mano.

  1. Dedo en garra flexible

    El dedo todavía se endereza al empujarlo con la mano. Es la fase inicial y la que mejor responde a las medidas conservadoras. Mirarlo pronto abre más opciones.

  2. Dedo en garra semirrígido

    El dedo cuesta de enderezar y ya no vuelve del todo a su sitio. Es un paso intermedio, cuando la deformidad empieza a fijarse.

  3. Dedo en garra rígido

    El dedo ya no se endereza con la mano, las articulaciones se han quedado así. En esta fase lo conservador alivia y protege, pero no cambia la forma del dedo. Si duele y molesta a diario, se valora la cirugía.

  4. Uno o varios dedos

    También se clasifica según cuántos dedos están afectados y si hay dolor o no. No es lo mismo un dedo aislado que varios a la vez.

Cuándo conviene venir

  • Un callo o un heloma en el nudillo de arriba del dedo, por el roce con el zapato.
  • Un callo o molestia en la punta del dedo, que apoya contra el suelo.
  • Dolor y dureza en la planta, bajo la base de los dedos, lo que se llama metatarsalgia.
  • Rojez o irritación en el empeine del dedo tras llevar calzado un rato.
  • Dificultad para encontrar zapatos cómodos que no aprieten.
  • En personas con diabetes o poca sensibilidad en el pie, cualquier roce que no cura bien.

Diagnóstico de los dedos en garra

El diagnóstico de los dedos en garra se hace en consulta, mirando el pie entero y no solo el dedo.

  1. Exploración del dedo

    Se comprueba si el dedo se endereza con la mano o si ya está fijo. De ahí sale si la garra es flexible, semirrígida o rígida, que es lo que marca el tratamiento.

  2. Piel y callos

    Se revisan los callos del nudillo y de la punta, y la dureza de la planta. La piel cuenta por dónde roza y por dónde cargas de más.

  3. Estudio de la pisada

    Con la plataforma de presiones y el análisis caminando y corriendo se ve qué zona del pie soporta más peso. Así se entiende por qué duele la planta y cómo descargarla.

  4. Radiografía en carga

    Cuando hay que ver bien las articulaciones o se plantea operar, se solicita una radiografía de pie en carga. Permite planificar con criterio lo que viene después.

Tratamientos de los dedos en garra en Barcelona

El tratamiento de los dedos en garra en Barcelona depende del tipo de dedo y de cuánto molesta. Cuanto antes se mira, más opciones hay sin cirugía, porque el dedo flexible puede acabar rígido.

  1. Calzado adecuado

    Un zapato con puntera ancha y alta y sin tacón alto quita presión al dedo. No corrige la deformidad, pero frena el roce y alivia el día a día.

  2. Ortesis de silicona

    Se hacen a medida en consulta para sostener el dedo doblado, alinearlo en lo posible y descargar la punta y el nudillo. Alivian y protegen; un dedo ya rígido no lo enderezan.

  3. Plantillas personalizadas

    Fabricadas en el taller propio a partir del estudio de la pisada, descargan la base de los dedos y reparten mejor el apoyo. Ayudan sobre todo cuando hay dolor en la planta.

  4. Quiropodia

    Se retiran los callos y helomas del nudillo, de la punta y de la planta con instrumental estéril. Quita el dolor del roce mientras se trabaja el fondo del problema.

  5. Ejercicios

    En la fase flexible van bien los ejercicios para el pie, como coger una toalla o canicas con los dedos y estirar. Mantienen el dedo móvil y trabajan el equilibrio de tendones.

  6. Cirugía

    Se plantea cuando el dedo está rígido, duele y lo conservador ya no basta. Según el caso se actúa sobre el tendón o sobre el hueso, con anestesia local y sin ingreso, y se vuelve a casa el mismo día. Luis Enrique Alvarez de Torres tiene el posgrado en cirugía de mínima incisión, que opera por incisiones muy pequeñas; no todos los casos la admiten y se decide en consulta.

Cuándo se plantea la cirugía

  • Cuando el dedo ya está rígido y no se endereza con la mano.
  • Cuando duele a diario y limita andar o calzarse.
  • Cuando los callos del nudillo o de la punta vuelven una y otra vez.
  • Cuando se han probado las medidas conservadoras y el alivio no se mantiene.

La valora y la hace Luis Enrique Alvarez de Torres, con máster en cirugía podológica del antepié. Más detalle en cirugía ósea del pie.

Preguntas que nos hacen

En la fase flexible hay margen para mejorar la posición y aliviar con calzado, ortesis, plantillas y ejercicios. Cuando el dedo ya está rígido, lo conservador ayuda con las molestias, pero la forma solo se corrige con cirugía.

No. En el dedo en martillo se dobla solo la articulación del medio. En el dedo en garra, el dedo se levanta en la base y se dobla en las dos articulaciones siguientes. Se parecen y se confunden a menudo.

Porque el nudillo queda doblado hacia arriba y roza con el zapato cada vez que andas. La piel se defiende de ese roce engrosándose, y así aparece el callo o el heloma.

Pueden aliviar de forma puntual. Lo que se ajusta a tu dedo y a tu pisada es una ortesis hecha a medida y valorada en consulta, que sostiene el dedo donde hace falta.

La garra tiende a ir a más y un dedo flexible puede acabar rígido, con menos opciones sin cirugía. Además los callos y el dolor de la planta suelen aumentar. En personas con diabetes conviene vigilarlo antes por el riesgo de herida.

No. Se hace con anestesia local y se vuelve a casa el mismo día. Antes de llegar a este punto se intenta siempre lo conservador.

Sarrià-Sant Gervasi · Barcelona

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