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No cortar las cutículas: un sello para que no entren bacterias
La cutícula no se corta. Es la barrera que protege la base de la uña, y aquí te explicamos por qué y cómo cuidarla sin tocarla.

Qué es la cutícula y para qué sirve
La cutícula es esa fina capa de piel que cierra la unión entre la piel y la uña en la base, justo donde empieza a crecer. No está ahí por casualidad. Protege la matriz, que es la zona donde nace la uña y la más delicada de todas. Mientras la cutícula está sana, esa zona queda cerrada y a salvo. Puedes ver todas las partes de la uña en patologías de las uñas.
Y si te preguntas cómo preparamos nosotros el instrumental, lo contamos en limpieza, ultrasonidos, empaquetado y autoclave.

Cutícula no es lo mismo que padrastro
No confundas la cutícula con los pellejos o padrastros. Los padrastros son esos trocitos de piel seca que se levantan a los lados de la uña y que sí se pueden recortar con cuidado, solo lo que sobresale. La cutícula, en cambio, está pegada a la base de la uña y sella: esa no se toca.
Por qué no cortar las cutículas: es como un sello
Piensa en la cutícula como un sello natural. Cierra el hueco entre la piel y la uña para que no entre nada hacia dentro. Mientras está intacta, las bacterias y los hongos no tienen por dónde pasar a la zona donde nace la uña. Si la cortas, abres esa puerta, y en los pies, con el sudor, el calzado cerrado y la humedad, es justo lo que no interesa.
Qué puede pasar si cortas la cutícula
- Pequeñas heridas que casi no se ven pero dejan la piel abierta.
- Una puerta de entrada para bacterias y también para hongos.
- Inflamación, enrojecimiento y dolor alrededor de la uña (paroniquia).
- Infecciones que cuestan más de controlar en los pies por la humedad.
- La uña puede crecer con surcos o marcas, y la cutícula vuelve a salir más gruesa.
Si además entra un hongo, puede acabar en la uña: lo explicamos en hongos en los pies.
Cómo cuidar la cutícula sin cortarla
Aprovecha después de la ducha
Con el agua caliente la piel queda blanda. Es buen momento para cuidar la cutícula sin forzar nada.
Empújala con suavidad
Con la toalla, al secarte, o con un palito de madera puedes empujarla despacio hacia atrás. Nunca cortarla ni levantarla.
Hidrata la zona
Una crema hidratante en la base de la uña mantiene la cutícula flexible. Así no se reseca ni se agrieta sola.
Corta la uña recta
Corta la uña recta y sin apurar las esquinas. Dejarla bien evita que se clave y que tengas que andar hurgando.
No muerdas ni arranques
No muerdas los pellejos ni los arranques de un tirón. Si sobresale un padrastro, recórtalo con cuidado y ya está.
Pedicura y cutículas
Si vas a hacerte la pedicura, pide que no te corten la cutícula, solo que la empujen con suavidad. Es algo normal de pedir y cualquier sitio lo entiende. Y asegúrate de que usan instrumental limpio o desechable, porque de poco sirve cuidar la cutícula si la herramienta trae lo que quieres evitar.
Quién tiene que tener más cuidado
Hay quien tiene que ir con más ojo: personas con diabetes, con mala circulación en las piernas, personas mayores o con las defensas bajas. En estos casos una herida pequeña en el pie se nota menos y puede complicarse sin que te des cuenta, hasta convertirse en una úlcera de pie diabético. Por eso, mejor no arriesgar con la cutícula y dejar que el pie lo revise un podólogo. Lo contamos en pie diabético y podología geriátrica.
Si se ha inflamado alrededor de la uña
Si alrededor de la uña ves enrojecimiento, notas calor, duele al tocar o aparece pus, algo se ha infectado. No lo pinches ni lo cortes en casa, porque suele ir a peor. Deja que lo vea un podólogo, que lo limpia y lo trata como toca. Y si además la uña se te clava al crecer, puede tratarse de una uña encarnada, que también se trata en consulta.
En la clínica, cuando te hacemos la quiropodia, no cortamos la cutícula: la respetamos porque es tu barrera. Cuidamos la uña y las durezas con instrumental estéril. Y antes de que te vayas te explicamos cómo mantener el pie en casa.
Cuándo consultar con un podólogo
- La zona de la uña está roja, caliente o te duele al apretar.
- Ves pus o la piel se ha abierto alrededor de la uña.
- La uña crece con surcos, marcas o cambia de color.
- Tienes diabetes, mala circulación o las defensas bajas.
- Se te clava la uña o notas molestias que no se van.
Preguntas que nos hacen
Mejor no. Aunque sea de tanto en tanto, cada corte abre una entrada a bacterias y hongos en la base de la uña. Es preferible empujarla con suavidad y mantenerla hidratada.
La cutícula es la piel que sella la base de la uña y no se corta. El padrastro es un trocito de piel seca que se levanta a los lados; ese sí se puede recortar con cuidado, solo lo que sobresale.
La función es la misma, sellar y proteger la base de la uña. En los pies conviene cuidarlas aún más, porque el sudor, el calzado cerrado y la humedad hacen que una entrada abierta sea más fácil de complicar.
Mantén la zona limpia y seca y no la manipules. Si el enrojecimiento no baja, aparece calor, dolor o pus, que lo vea un podólogo para tratarlo a tiempo.
Sí, viene bien. Una crema hidratante en la base de la uña la mantiene flexible y evita que se reseque y se agriete, que es cuando se abren esas pequeñas heridas.
Esto es información general; cada pie es distinto y lo mejor es que lo valore un podólogo.
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