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Piscinas y zonas públicas: verrugas y micosis en los pies

En piscinas y zonas públicas es fácil coger una verruga plantar o una micosis en los pies. Son problemas frecuentes y tienen tratamiento.

Sillón de podología de la clínica en Barcelona donde se tratan verrugas plantares y hongos en los pies

Por qué en piscinas y zonas públicas

En piscinas y zonas públicas se juntan tres cosas que lo ponen fácil: humedad, mucha gente pisando el mismo suelo y el pie descalzo. El agua y el vapor reblandecen la piel, que así protege menos. Sobre un suelo húmedo y cálido, el virus de las verrugas y los hongos aguantan y pasan de un pie a otro con facilidad. Por eso el borde de la piscina, las duchas y los vestuarios son los puntos de más riesgo.

Verruga plantar: cómo se coge en la piscina

La verruga plantar la causa el virus del papiloma humano, un virus de la piel. Se contagia por contacto: suelos de piscinas, duchas y vestuarios, toallas o calzado compartido. Entra por pequeñas grietas o heridas de la planta, sobre todo si la piel está reblandecida por el agua. A veces tarda semanas o meses en hacerse visible, así que es difícil saber dónde se cogió.

Primero se prueba el tratamiento sin cirugía; cuando una verruga plantar no cede, se valora la cirugía con láser de verruga o heloma.

Cómo reconocer una verruga plantar

  • Piel dura, tipo callo, que interrumpe las líneas y huellas de la piel.
  • Puntitos oscuros dentro de la zona endurecida.
  • Molesta o duele más al apretarla de lado que al pisar de frente.
  • A veces aparecen varias juntas o una grande rodeada de pequeñas.

Micosis en los pies: pie de atleta y hongos en las uñas

Las micosis de los pies son infecciones por hongos: el pie de atleta afecta a la piel y los hongos de las uñas afectan a la uña. Se contagian igual que las verrugas: suelos húmedos de vestuarios y duchas, toallas y calzado compartido. En la piel suelen empezar entre los dedos, donde queda humedad tras el baño. En las uñas avanzan despacio y van cambiando el aspecto de la uña poco a poco. Lo explicamos con detalle en hongos en los pies.

Cómo reconocer una micosis

  • Picor y piel blanca, reblandecida o agrietada entre los dedos.
  • Descamación o pequeñas ampollas en la planta o los laterales.
  • Mal olor que no se va al lavar.
  • Uña amarillenta, engrosada, que se despega o se rompe con facilidad.

Zonas públicas con más riesgo

  1. Piscinas y su borde

    El suelo que rodea la piscina está siempre mojado y lo pisa mucha gente descalza. Es uno de los puntos donde más fácil se coge una verruga o un hongo.

  2. Duchas y vestuarios de gimnasio

    Suelo caliente, húmedo y compartido durante todo el día. Ir descalzo por la ducha o el vestuario es de lo más habitual en los contagios.

  3. Spa, sauna y baños de vapor

    El calor y el vapor reblandecen la piel y la dejan más expuesta. Los bancos y suelos de madera o plástico pasan de un usuario a otro.

  4. Habitaciones y duchas de hotel o alquiler vacacional

    Moqueta, suelo del baño y alfombrillas los han pisado otras personas antes. En vacaciones solemos ir descalzos y bajamos la guardia.

  5. Tatamis, salas de yoga o pilates descalzo

    Se entrena descalzo sobre superficies que comparte todo el grupo. El sudor mantiene la humedad que necesitan el virus y los hongos.

Cómo evitar verrugas y hongos en la piscina

  • Usa tus propias chanclas en piscina, duchas, vestuarios, spa y sauna.
  • Sécate bien los pies, sobre todo entre los dedos, antes de calzarte.
  • No compartas toallas, calcetines ni calzado con nadie.
  • Lleva calcetines transpirables y cámbialos si se mojan o sudas mucho.
  • No vayas descalzo por vestuarios ni por el suelo de las duchas.
  • Al salir del agua, cambia las chanclas mojadas por calzado seco.
  • Revisa los pies de los niños al terminar la temporada de piscina.

Si ya tienes una verruga o una micosis

Si ya tienes una verruga o una micosis, no te automediques ni pruebes remedios por tu cuenta. No cortes ni rasques la verruga, porque puede extenderse o infectarse, y no compartas toallas ni calzado para no pasarla a otros. Lo primero es que un podólogo confirme qué es, porque una verruga y un callo, o un hongo y otra lesión de la piel, se confunden con facilidad. En el caso de los hongos, a veces se toma una pequeña muestra para hacer un cultivo y confirmar qué lo causa antes de tratar.

En la clínica empezamos por valorar el pie y confirmar qué es, y hacemos un cultivo cuando hace falta aclarar si hay hongos. Para los hongos en las uñas y las verrugas plantares trabajamos con el láser 30 Podylas. Siempre intentamos resolverlo sin cirugía; solo si una verruga no responde planteamos la cirugía de partes blandas con láser, que se hace en la propia consulta. Cada pie es distinto, así que el plan y el número de sesiones se ajustan a cada caso.

Niños, piscina y colegio

En los niños es muy común coger verrugas o micosis en la piscina de verano, en los cursillos o en los vestuarios del colegio. Suelen ir descalzos y comparten suelos, toallas y bancos con facilidad. Revísales los pies al acabar la temporada y, ante cualquier duda, que los vea un podólogo. Más en podología infantil.

Cuándo consultar con un podólogo

  • Una verruga plantar que lleva tiempo y no cede.
  • Dolor al pisar o al apretar una zona concreta de la planta.
  • Picor, grietas o descamación entre los dedos que no mejora.
  • Una uña que cambia de color, se engrosa o se rompe.
  • Lesiones que se extienden o aparecen en varios dedos o en los dos pies.

Preguntas que nos hacen

Puedes ir, pero tápala con un apósito impermeable y no vayas descalzo por el borde, las duchas ni el vestuario, para no pasarla a otras personas. Y conviene que la valore un podólogo.

El cloro ayuda a mantener el agua tratada, pero no elimina el riesgo. El contagio ocurre sobre todo por el contacto con suelos húmedos del borde, las duchas y los vestuarios, no tanto dentro del agua.

A veces el propio cuerpo acaba resolviéndola con el tiempo, pero no siempre, y puede extenderse o doler mientras tanto. Si lleva tiempo, molesta o aparecen más, conviene que la vea un podólogo.

Pueden pasar a otras personas de casa al compartir el baño, las toallas o el calzado. Es recomendable no compartir esas cosas y secar bien los pies. Si varios de la familia tenéis señales, acudid al podólogo.

Las chanclas propias ayudan mucho, pero no bastan por sí solas. Hay que sumarlas a secar bien entre los dedos, no compartir toallas ni calzado y cambiar las chanclas mojadas por calzado seco al salir.

Esto es información general; cada pie es distinto y lo mejor es que lo valore un podólogo.

Sarrià-Sant Gervasi · Barcelona

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