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02 · Podología · Sarrià-Sant Gervasi

Dermatología del pie: definición, tipos y tratamientos

No todo lo que sale en la piel del pie es un hongo. La dermatología del pie estudia esa piel y esas uñas, que tienen problemas propios.

Mónica Alvarez de Torres, podóloga de la Clínica Maestros de los Pies en Barcelona, que trata la dermatología del pie

Qué es la dermatología del pie

La dermatología del pie, o dermatología podológica, es la parte de la podología que se ocupa de la piel y las uñas del pie. Aquí entran los hongos, las verrugas, las durezas, las grietas, el exceso de sudor y las lesiones que se confunden con todo eso. El podólogo mira el pie, identifica qué es cada cosa y decide cómo tratarla o a quién derivarla.

Una zona roja en el talón que no se blanquea al apretar, en alguien que pasa el día en la cama, puede ser el inicio de una úlcera por presión en el talón.

La piel del pie no trabaja como la del resto del cuerpo. Soporta peso a cada paso, aguanta roce, suda y pasa horas dentro de un calzado cerrado. Ese ambiente cálido y húmedo favorece hongos, durezas, grietas y ampollas. Por eso el pie tiene problemas de piel que no se ven en otras zonas, y por eso conviene mirarlos con criterio podológico.

Tipos de problemas de la piel del pie

Estos son los problemas de la piel del pie que más vemos en consulta, con qué son y cómo se reconocen.

  1. Hongos en piel y uñas

    En la piel se llama pie de atleta: picor, descamación y la piel reblandecida entre los dedos. En la uña es la onicomicosis: la uña se engrosa, se vuelve amarillenta o blanquecina y se desmenuza. No toda uña amarilla es un hongo, por eso muchas veces conviene confirmarlo antes de tratar.

  2. Verrugas plantares

    Las causa el virus del papiloma y se cogen al andar descalzo en duchas, piscinas y vestuarios. Se ven como una lesión rugosa con puntitos negros dentro y suelen doler al apretar de lado, más que al pisar de frente. Es fácil confundirlas con una dureza, así que ayuda que las mire un profesional.

  3. Durezas, callos y helomas

    Son hiperqueratosis: la piel se engrosa donde hay presión y roce repetidos. Una dureza que vuelve siempre en el mismo sitio está diciendo cómo pisas y cómo te aprieta el calzado. Se tratan en consulta, pero si no se corrige la causa que las provoca, tienden a volver.

  4. Grietas en los talones

    Aparecen cuando la piel del talón está seca y engrosada y acaba abriéndose. Molestan, pueden sangrar y son una puerta de entrada para infecciones, sobre todo si hay diabetes.

  5. Sudor y mal olor

    La hiperhidrosis es sudar en exceso en los pies y la bromhidrosis es el mal olor que suele acompañarla. Ese exceso de humedad reblandece la piel y favorece hongos, ampollas y rozaduras.

  6. Eccema, dermatitis y psoriasis

    El eccema, la dermatitis de contacto y la psoriasis dan picor, descamación y rojez en el pie. A simple vista se confunden mucho con un hongo, pero son cosas distintas y se tratan de otra forma. Cuando el cuadro es amplio o no está claro, el podólogo lo deriva al dermatólogo.

  7. Ampollas y rozaduras

    Salen por roce, por calzado que aprieta o por costuras y calcetines que marcan. Son leves, pero si se abren o se repiten siempre en la misma zona, conviene mirar qué las está provocando.

  8. Infecciones y uña encarnada

    Una herida, una rozadura o una uña que se clava pueden infectarse: aparece rojez, calor, hinchazón y a veces supuración. La uña encarnada infectada es de las más frecuentes y se trata en consulta.

Un lunar o una mancha nueva en la planta o debajo de una uña, sobre todo si cambia de color, tamaño o forma, no es cosa menor. En esos casos el podólogo la valora y la deriva al dermatólogo, que es quien debe estudiarla.

Cuándo conviene venir

  • Una uña que se engrosa, cambia de color o se desmenuza.
  • Picor, descamación o piel reblandecida entre los dedos.
  • Una lesión rugosa en la planta que duele al apretar de lado.
  • Una dureza o callo que vuelve siempre en el mismo punto.
  • Grietas en el talón que molestan o llegan a sangrar.
  • Rojez, hinchazón, calor o supuración alrededor de una uña o una herida.

Diagnóstico: primero saber qué es

Muchas lesiones de la piel del pie se parecen entre sí y un hongo, una psoriasis y un eccema se tratan de forma distinta. Por eso lo primero no es tratar, es saber qué es.

  1. Exploración

    Miramos el pie entero, no solo la lesión: la piel, las uñas, los dedos y cómo está el resto. Así se distingue, por ejemplo, un hongo de una descamación de otra causa.

  2. Calzado y pisada

    Revisamos el calzado y cómo apoyas al andar, porque la mayoría de durezas, callos y rozaduras tienen ahí su origen. Un estudio de la pisada ayuda a ver qué zonas cargan de más.

  3. Cultivo

    Cuando hay duda, tomamos una muestra de uña o de piel y se analiza en el laboratorio para confirmar si hay hongo o infección. Confirmar antes de tratar evita tratamientos largos que no iban a funcionar.

Tratamientos de dermatología del pie en Barcelona

No hay un tratamiento único: depende de qué sea exactamente y de qué lo esté provocando. El podólogo pauta lo que corresponde y deriva al médico cuando el caso lo pide.

Las uñas tienen su propia página, con dibujos: patologías de las uñas (onicomicosis, onicogrifosis y onicocriptosis) y tipos de onicomicosis.

  1. Tratamiento tópico

    Para hongos, eccemas y otras lesiones de piel, se pauta un tratamiento tópico en forma de crema o laca según el caso. El profesional indica cuál y cómo usarlo, y en algunos cuadros será el médico quien valore un tratamiento por vía oral.

  2. Quiropodia

    Es el trabajo en consulta sobre durezas, callos, helomas, grietas y uñas. Deja el pie limpio y cómodo y permite ver bien la piel que había debajo.

  3. Láser

    Con nuestro láser 30 Podylas tratamos hongos en las uñas, verrugas plantares y helomas en sesiones cortas. Se usa según el tipo de lesión y la valoración previa.

  4. Cirugía menor

    La cirugía de partes blandas con láser, con anestesia local, se reserva para verrugas que no ceden, quistes, helomas profundos y granulomas. La verruga plantar y el heloma los contamos en cirugía con láser de verruga o heloma. La uña encarnada se resuelve con cirugía ungueal.

  5. Descarga de la presión

    Cuando una dureza o un roce vuelven siempre al mismo sitio, con plantillas personalizadas u ortesis de silicona se descarga esa zona. Así se trata la causa y no solo la molestia.

  6. Cuidados en casa

    Hábitos de higiene, buen secado entre los dedos, calzado y calcetines adecuados y no andar descalzo en zonas húmedas comunes ayudan mucho. El profesional ajusta las pautas a tu caso.

Preguntas que nos hacen

El podólogo trata buena parte de los problemas de piel y uñas del pie: hongos, verrugas, durezas, grietas o uña encarnada. Cuando una lesión corresponde al dermatólogo, como una mancha que cambia, una psoriasis extensa o un tratamiento por vía oral, la detecta y la deriva.

No. El picor y la descamación entre los dedos suelen hacer pensar en hongos, pero también pueden ser eccema, dermatitis de contacto o sequedad. Como el tratamiento cambia según lo que sea, lo mejor es que se mire antes de aplicar nada.

No es recomendable. Los productos de farmacia pueden dañar la piel sana de alrededor y es fácil confundir una verruga con una dureza. En consulta se identifica bien y se trata de la forma adecuada.

Porque una dureza es la respuesta de la piel a una presión o un roce que siguen ahí. Si solo se retira la dureza pero no se corrige la causa, con la pisada o el calzado, vuelve a salir. Por eso a veces se añade una descarga con plantillas u ortesis.

Sí, el exceso de sudor y el mal olor se pueden abordar. El podólogo valora el caso y pauta hábitos y tratamiento, y deriva al médico si hace falta un enfoque distinto.

Porque en la diabetes una herida, una grieta o una rozadura pueden pasar desapercibidas y complicarse. Conviene revisar los pies con regularidad y consultar pronto ante cualquier lesión; en la clínica atendemos el pie diabético.

Sarrià-Sant Gervasi · Barcelona

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