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Guía · Podología infantil · Sarrià-Sant Gervasi

Uniforme escolar: calzado adecuado y cuál es la talla adecuada

El zapato que un niño lleva con el uniforme no es solo una cuestión de imagen: lo usa muchas horas al día mientras su pie se está formando. Aquí te explicamos cómo debe ser ese zapato y cómo acertar con la talla.

Gabinete de podología infantil en Barcelona donde revisamos el calzado escolar y la talla del zapato de los niños

Por qué importa el zapato del colegio

El zapato del colegio es, para muchos niños, el que más tiempo llevan puesto. Con él corren en el patio, suben y bajan escaleras y pasan sentados y de pie buena parte del día. A esas edades el pie todavía se está formando, así que el apoyo y la libertad de movimiento importan. El problema es que el zapato del uniforme a veces se elige solo por la estética o por lo que pide el colegio, sin fijarse en cómo acompaña al pie. Si buscas el repaso general por edades, tienes la guía de tipos de calzado adecuados para niños y adultos.

Cómo debe ser el calzado del uniforme escolar

Dibujo de un zapato colegial adecuado para el uniforme escolar con contrafuerte firme, sujeción, puntera ancha y suela flexible, y de cómo medir la talla adecuada con un dedo de margen
Lo que mirar en el zapato del colegio y cómo comprobar la talla con la plantilla.
  1. Suela flexible donde se doblan los dedos

    La suela debe doblarse con facilidad en la parte delantera, justo donde el pie flexiona al dar el paso. No debe plegarse por la mitad: si se dobla por el centro, no sujeta bien el pie.

  2. Suela antideslizante que amortigüe

    Conviene una suela con algo de grosor y buen agarre, que amortigüe la pisada en suelos duros y en el patio. Así se reparte mejor el impacto de correr y saltar.

  3. Contrafuerte firme que sujete el talón

    La parte de atrás del zapato debe ser firme y abrazar bien el talón. Si al presionarla con los dedos se hunde con facilidad, sujeta poco y el pie baila dentro.

  4. Puntera ancha y alta

    Los dedos necesitan espacio para moverse y extenderse, tanto a lo ancho como a lo alto. Una punta estrecha aprieta los dedos y les quita libertad.

  5. Sujeción con cordones, velcro o hebilla

    El zapato se sujeta mejor con cordones, velcro o una tira con hebilla que se ajuste al empeine. Un zapato muy abierto obliga al niño a agarrarse con los dedos para que no se le salga.

  6. Ligero y transpirable

    Mejor un zapato de poco peso, de piel o material transpirable, con forro liso. Las costuras internas que rozan pueden molestar durante tantas horas de uso.

Zapato colegial, mocasín o bailarina

Entre los modelos habituales del uniforme, el que más sujeta suele ser el colegial cerrado con cordones o velcro. El mocasín muy abierto y la bailarina o merceditas sin tira sujetan menos, porque el pie tiende a escaparse y el niño acaba agarrándose con los dedos. Si el colegio pide uno de estos, busca al menos una versión con tira o velcro que lo ajuste, y coméntalo con el colegio o la familia si el modelo obligatorio no sujeta. Cuando esté permitido, una zapatilla deportiva del color del uniforme es una buena alternativa; y para educación física conviene reservar una zapatilla deportiva aparte.

Cuál es la talla adecuada

Acertar con la talla pesa tanto como el modelo. El número de la talla no basta por sí solo: varía de un fabricante a otro, y dos zapatos del mismo número pueden calzar distinto. Lo que sirve de verdad es medir el pie y probar el zapato puesto.

  • Mide los dos pies de pie y con el peso apoyado, no sentado.
  • Hazlo por la tarde, cuando el pie está un poco más hinchado.
  • Ponle el calcetín que va a llevar con el uniforme.
  • Usa como referencia el pie más largo de los dos.
  • Deja un margen por delante del dedo más largo de aproximadamente el ancho de un dedo de adulto.
  • Comprueba también el ancho, que no apriete por los lados, y que el talón no se salga al andar.

Revisar la talla durante el curso

El pie del niño crece a saltos, así que conviene revisar la talla cada pocos meses y, sobre todo, al empezar el curso. Muchos niños no avisan de que el zapato les queda pequeño, por eso vale la pena mirarlo tú. Fíjate en señales como marcas rojas en el pie, los dedos encogidos o que se quite el zapato en cuanto llega a casa. Un truco sencillo: saca la plantilla del zapato, pon el pie del niño encima y comprueba cuánto margen queda por delante. Si lleva plantillas personalizadas, prueba siempre el zapato del uniforme con la plantilla puesta.

Qué conviene evitar

  • Heredar el zapato de un hermano, porque ya tiene la forma y el desgaste de otro pie.
  • Comprar una talla más grande para que dure, ya que el pie no va sujeto y queda suelto dentro.
  • Suelas totalmente rígidas, que no dejan que el pie flexione al caminar.
  • Suelas finas y planas que no amortiguan nada en suelos duros.
  • Punta estrecha o zapato sin sujeción, que el pie no puede controlar.

Cuándo consultar con un podólogo

  • Se queja de los pies o se cansa pronto al andar o al estar de pie.
  • Tropieza o se cae a menudo.
  • Desgasta el zapato de forma rara o mucho más por un lado.
  • Tiene rozaduras frecuentes o una uña que se clava.
  • Le duele el talón después de hacer deporte, o camina de puntillas o con los pies hacia dentro.

Lo miramos en podología infantil y, si hace falta, con un estudio de las presiones y la marcha.

Preguntas que nos hacen

Aproximadamente el ancho de un dedo de adulto por delante del dedo más largo. Lo justo para que los dedos no toquen la punta al andar, sin que el zapato quede grande.

No es buena idea. Si el zapato le queda grande, el pie va suelto, no sujeta bien y el niño puede tropezar o agarrarse con los dedos. Es mejor ajustar la talla y revisarla con cierta frecuencia.

No son malas en sí, pero sujetan poco cuando van muy abiertas y sin tira. Si el colegio las pide, busca una versión con tira o velcro que ajuste el pie.

Depende de lo que permita el colegio. Si lo aceptan, una zapatilla deportiva del color del uniforme suele sujetar bien el pie. En todo caso, para educación física conviene una zapatilla deportiva aparte.

Conviene mirarla cada pocos meses y, en especial, al empezar el curso. El pie crece a saltos y el niño muchas veces no avisa de que el zapato le queda pequeño.

Esto es información general; cada pie es distinto y lo mejor es que lo valore un podólogo.

Sarrià-Sant Gervasi · Barcelona

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