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02 · Podología · Sarrià-Sant Gervasi

Neuroma de Morton: qué es, síntomas y tratamiento

El neuroma de Morton es una de las causas más habituales de dolor entre los dedos del pie. Se estudia, se diagnostica y tiene tratamiento.

Mónica Alvarez de Torres, podóloga de la Clínica Maestros de los Pies en Barcelona, que valora el neuroma de Morton y el dolor entre los dedos del pie

Qué es el neuroma de Morton

El neuroma de Morton es un engrosamiento de un nervio del pie. Ese nervio pasa entre las cabezas de dos metatarsianos, de camino a los dedos. De tanto quedar pellizcado entre los huesos, se irrita, se engrosa y se fibrosa. No es un tumor, aunque el nombre lo parezca.

Lo más habitual es que aparezca entre el tercer y el cuarto dedo. A veces se da entre el segundo y el tercero. Es más frecuente en mujeres, por el calzado estrecho y de tacón, y en deportistas que cargan mucho la parte delantera del pie.

Síntomas del neuroma de Morton

El neuroma de Morton tiene señales bastante típicas en la parte delantera de la planta.

  • Dolor quemante en la parte delantera de la planta que se va hacia los dedos.
  • Hormigueo o sensación de dedos dormidos.
  • Sensación de descarga eléctrica o calambre al apoyar.
  • Notar como una piedra o un pliegue del calcetín bajo los dedos.
  • Empeora con calzado estrecho, con tacón y al andar o correr.
  • Alivia al quitarse el zapato y masajear el pie; al principio va y viene, con el tiempo puede ser más constante.

Causas del neuroma de Morton

Casi siempre hay varias cosas sumadas que aprietan el nervio en ese espacio.

  1. Calzado estrecho o de tacón

    La puntera estrecha aprieta los metatarsianos unos contra otros y deja menos sitio al nervio. El tacón carga la parte delantera del pie y aumenta el pellizco.

  2. Forma de pisar

    Los pies que se hunden hacia dentro o con mucha movilidad reparten mal la carga en el antepié. El pie cavo, muy arqueado, también concentra el apoyo en esa zona.

  3. Deporte de impacto

    Correr, el pádel o los saltos golpean una y otra vez la parte delantera del pie. Si además el calzado deportivo aprieta, el nervio sufre más.

  4. Juanetes y dedos en garra

    Un juanete o los dedos en garra cambian la forma del pie y estrechan el espacio entre los metatarsianos. Ese espacio más justo deja al nervio con menos margen.

  5. Sobrecarga del antepié

    Pasar muchas horas de pie o apoyar de más en la parte delantera recarga esa zona. Con el tiempo, esa sobrecarga mantenida irrita el nervio.

Lo explicamos con más detalle, junto al espolón del talón, en por qué se produce el neuroma de Morton.

Dolor entre los dedos: qué más puede ser

No todo el dolor en esa zona es un neuroma de Morton. Se parece a una metatarsalgia, a la inflamación de la articulación de la base del dedo, a una bursitis entre los metatarsianos o a una fractura por estrés. Por eso conviene un diagnóstico antes de tratar: lo que alivia una cosa puede no servir para otra.

Diagnóstico del neuroma de Morton

El diagnóstico empieza en la camilla, con las manos, y se apoya en pruebas solo cuando hacen falta. La idea es confirmar que es el nervio y descartar lo que se le parece.

  1. Exploración

    El podólogo explora y palpa el espacio entre los dedos donde aparece la molestia. Busca el punto exacto que reproduce el dolor y pregunta por el hormigueo.

  2. Maniobra de compresión

    Se aprieta el antepié de lado mientras se presiona la planta. A veces se nota un pequeño chasquido, la maniobra de Mulder, y se comprueba si hay dedos dormidos.

  3. Estudio de la pisada

    Con la plataforma de presiones y el análisis caminando y corriendo se ve qué zonas cargan de más. Eso explica por qué el nervio se está pellizcando y orienta el tratamiento.

  4. Prueba de imagen si hace falta

    Cuando hay dudas, o antes de plantear una infiltración o la cirugía, el podólogo pide una ecografía o una resonancia. Sirve para confirmar el diagnóstico y ver el tamaño.

Tratamiento del neuroma de Morton en Barcelona

Primero se trabaja de forma conservadora y combinando varias cosas a la vez. El objetivo es quitar presión al nervio desde distintos frentes, y por eso una sola medida suele quedarse corta.

  1. Calzado adecuado

    Puntera ancha, tacón bajo y una suela que amortigüe el apoyo. Es el primer cambio que se propone y se lleva todos los días.

  2. Plantillas personalizadas

    Se fabrican a medida en el taller propio, a partir del estudio de la pisada. Llevan una descarga en la zona del neuroma: una pieza que separa y levanta las cabezas de los metatarsianos para que el nervio deje de pellizcarse. Así se reparte mejor la carga del antepié.

  3. Ortesis de silicona

    Se hacen a medida en la propia consulta para acomodar los dedos y aliviar la presión. Ayudan cuando hay juanete o dedos en garra que estrechan el espacio.

  4. Ajustar la carga

    En deportistas se revisa el volumen de impacto y el calzado deportivo que aprieta. Se adapta el entrenamiento para que el antepié descanse mientras se trata.

  5. Infiltraciones

    Si el dolor no cede, se valora una infiltración en el espacio entre los dedos para rebajar la inflamación y la molestia. No son el primer paso: son pocas y espaciadas, y sirven para poder trabajar el apoyo y el calzado.

  6. Cirugía

    Si a pesar del tratamiento conservador y de las infiltraciones la molestia sigue, se valora la cirugía. Las opciones se explican en consulta, con calma y según cada caso.

Consejos para casa

  • Cuando aparezca la molestia, quítate el zapato y masajea la zona entre los dedos.
  • Afloja los cordones por la parte delantera para que el pie vaya menos apretado.
  • Evita los tacones y las punteras estrechas en el día a día.
  • No aguantes el dolor corriendo ni jugando: para y revisa el calzado y la carga.
  • No te pongas almohadillas de farmacia a ciegas; mal colocadas pueden cargar más el nervio.

Preguntas que nos hacen

No es un tumor, aunque el nombre lo sugiera. Es un nervio que se ha engrosado de tanto pellizcarse entre los huesos. Molesta y conviene tratarlo, pero no es una enfermedad grave.

Lo más habitual es entre el tercer y el cuarto dedo. A veces se da entre el segundo y el tercero. Ahí es donde el nervio queda más expuesto a quedar atrapado.

El calzado estrecho y el tacón aprietan los metatarsianos y cargan la parte delantera del pie, así que pellizcan más el nervio. Al quitarte el zapato, el pie se ensancha y el nervio deja de estar comprimido, y por eso notas alivio.

En muchos casos se puede seguir, ajustando la carga y el calzado. Lo primero es que te valoren para saber qué está apretando el nervio. Forzar con dolor suele alargar el problema.

Son una de las piezas centrales del tratamiento conservador. Se hacen a medida con una descarga que separa las cabezas de los metatarsianos para que el nervio deje de pellizcarse. Reparten mejor la carga del antepié.

Solo se plantea si, con el calzado, las plantillas, el ajuste de la carga y las infiltraciones, la molestia sigue. En ese caso se valora la cirugía y se explican las opciones en consulta.

Sarrià-Sant Gervasi · Barcelona

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