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Por qué se produce el hematoma subungueal

La sangre que se queda debajo de la uña del pie tiene una explicación. Aquí te contamos por qué se produce el hematoma subungueal y qué conviene hacer.

Luis Enrique Alvarez de Torres, podólogo de la Clínica Maestros de los Pies en Barcelona, que explica por qué se produce el hematoma subungueal

Qué es el hematoma subungueal

El hematoma subungueal es sangre acumulada entre la uña y el lecho de la uña, la piel que hay justo debajo. Esa piel tiene muchos vasos muy finos. Cuando se rompen, sale sangre en un espacio muy estrecho.

La sangre no tiene por dónde salir y queda atrapada bajo la lámina de la uña. Por eso se ve una mancha roja, morada, azulada o negra. Y por eso, al quedar a presión, muchas veces el dedo duele.

Dibujo de por qué se produce el hematoma subungueal: sangre bajo la uña del pie por un golpe fuerte o por el roce repetido del dedo contra la puntera del zapato
Un golpe rompe los vasos de golpe; el roce con la puntera, poco a poco. En los dos casos la sangre queda atrapada bajo la uña.

Por qué se produce el hematoma subungueal

  1. Un golpe fuerte

    Un objeto que cae sobre el dedo, un pisotón, darte contra la pata de un mueble o una patada en el deporte. La sangre sale de golpe y se acumula a presión. Suele doler bastante en las primeras horas, con un dolor que late.

  2. Roces repetidos con el zapato

    El dedo choca una y otra vez contra la puntera del zapato o la zapatilla. La sangre sale poco a poco y a menudo no duele. Es la llamada uña negra del corredor: descubres la mancha oscura sin recordar ningún golpe.

Causas del hematoma subungueal

  1. Calzado corto o estrecho

    Si el zapato queda corto o aprieta de puntera, el dedo choca con el borde en cada paso. Esos pequeños impactos acaban rompiendo los vasos de debajo de la uña.

  2. Zapatillas que dejan deslizar el pie

    Zapatillas que bailan o cordones flojos dejan que el pie se deslice hacia delante. La uña termina golpeando la puntera una y otra vez.

  3. Correr y bajar pendientes

    Al correr, sobre todo en bajadas y carreras largas, el pie empuja hacia la punta. Por eso la uña negra aparece mucho en montaña y en distancias largas.

  4. Deportes con frenadas

    Fútbol, tenis, pádel o baile suman frenadas y cambios de dirección bruscos. El dedo frena contra la puntera en cada parada.

  5. Uñas largas o engrosadas

    Una uña larga toca la puntera antes que el dedo y recibe los golpes. Una uña engrosada también apoya más y se lleva el roce.

  6. Dedos largos o en garra

    Si un dedo sobresale, por ejemplo el segundo más largo que el gordo, su uña apoya en la punta. Los dedos en garra apoyan igual la punta de la uña contra el zapato.

Le pasa más a corredores y a quien hace deporte con frenadas, y a quien usa calzado corto, estrecho o que deja deslizar el pie. Quien toma medicación que afecta a la coagulación puede notarlo con golpes más leves; y en el pie diabético o con poca sensibilidad puede pasar sin notarse, así que conviene revisarlo siempre. Si tus dedos apoyan la punta, mira también dedos en garra, y para elegir zapato, la guía de calzado.

Cómo evoluciona la uña negra

La mancha no se reabsorbe como un moratón de la piel. Se va con la uña a medida que esta crece. Como las uñas de los pies crecen despacio, puede tardar muchos meses en salir del todo. Que la mancha avance hacia la punta con el crecimiento es una buena pista de que es un hematoma.

Si el hematoma ocupa gran parte de la uña, esta puede despegarse y acabar cayendo. No siempre ocurre, pero cuando pasa, por debajo va saliendo una uña nueva. Mientras tanto conviene proteger la zona y no forzar.

Con qué no hay que confundirlo

Una mancha oscura bajo la uña sin ningún golpe ni roce que la explique, que no avanza con el crecimiento, que forma una banda oscura a lo largo de la uña, que se ensancha o que mancha la piel de alrededor, conviene verla en consulta. No es para alarmarse, solo para que se mire con calma y se descarte que sea un lunar u otra lesión de la uña que haya que vigilar.

Los hongos también cambian el color de la uña, pero suelen dar amarillo o marrón y la engrosan, no esa mancha de sangre. Y la exostosis subungueal, un pequeño bulto de hueso bajo la uña, puede levantarla y provocar golpes repetidos. Si hay dudas, se valora en consulta.

Más sobre los hongos en los tipos de onicomicosis y sobre el bulto de hueso bajo la uña en los tipos de exostosis.

Qué hacer y qué no en casa

Lo que sí

  • Aplica frío envuelto en un paño sobre el dedo en las primeras horas tras el golpe.
  • Mantén el pie en alto un rato para bajar la presión de la zona.
  • Usa calzado amplio que no apriete ni roce la uña.
  • Observa la mancha y comprueba si avanza hacia la punta a medida que la uña crece.

Lo que no

  • No pinches ni agujerees la uña en casa con agujas o clips calientes, por riesgo de infección.
  • No arranques la uña aunque esté suelta.
  • No la cortes a ras ni tires de ella.
  • No sigas con el mismo calzado estrecho que ha provocado el roce.

Qué hacemos en consulta

En consulta el podólogo valora el dedo y la uña. Si el golpe es reciente y la presión duele mucho, estudia si conviene liberar la sangre para aliviar esa presión; y si el golpe ha sido fuerte, puede pedir una radiografía para descartar una fractura del dedo. Si la uña está suelta, la recorta y protege, y se revisa el calzado, la forma de pisar y el corte de uñas para que no vuelva a pasar.

Lo vemos dentro de las patologías de las uñas, y si sale al correr, con el estudio de la pisada y la podología deportiva. Si tienes diabetes, en pie diabético.

Cuándo consultar con un podólogo

  • El dolor es muy fuerte o no cede con el paso de las horas.
  • La mancha ocupa más de la mitad de la uña.
  • Hay una herida o la uña está arrancada.
  • Sale pus, o notas enrojecimiento o calor alrededor del dedo.
  • La mancha no avanza con el crecimiento o ha aparecido sin ningún golpe.
  • Tienes diabetes o poca sensibilidad en los pies.

Preguntas que nos hacen

Muchas veces no es por un golpe único, sino por roces repetidos del dedo contra el zapato o la zapatilla. La sangre sale poco a poco y casi sin dolor, así que descubres la mancha sin recordar nada. Es la uña negra del corredor.

No se reabsorbe como un moratón de la piel: se va con la uña a medida que crece. Como las uñas del pie crecen despacio, puede tardar varios meses en salir del todo. Cada pie es distinto.

Puede despegarse y caer si el hematoma ocupa gran parte de la uña, pero no siempre ocurre. Si pasa, por debajo va saliendo una uña nueva. En consulta se valora cómo protegerla mientras tanto.

No es buena idea: hacerlo con agujas o clips calientes tiene riesgo de infección. Si el golpe es reciente y duele mucho por la presión, es el podólogo quien valora si conviene liberar esa sangre y cómo hacerlo.

Lo primero es revisar el calzado, la talla y la forma de pisar, porque suelen ser la causa. Si el dedo duele, conviene parar y que lo vean. La podología deportiva ayuda a que no se repita.

Si hay un golpe o un roce que lo explica y la mancha avanza hacia la punta al crecer la uña, encaja con un hematoma. Si aparece sin causa, no avanza, forma una banda a lo largo de la uña o mancha la piel de alrededor, conviene verla en consulta.

Si tienes una uña oscura y no sabes por qué, lo más sencillo es que la miremos. En la Clínica Maestros de los Pies, con Luis Enrique y Mónica Alvarez de Torres, valoramos el dedo, el calzado y tu forma de pisar. Podólogo en Barcelona, en Sarrià-Sant Gervasi.

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